ARTÍCULOS DE
AGOSTO DE 2026
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Candidatos
para el ecosocialismo…
para ubicarnos.
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Revitalizar
el contrato social (1/5)… para resurgir como nación.
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La
economía es nuestra práctica y responsabilidad (2/5) … desde la familia y en la sociedad
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Proaño
38 años después… más
luminoso que nunca.
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La
sabiduría habita en todos (3/5)… Es la madre de las ideologías.
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1. CANDIDATOS PARA EL ECOSOCIALISMO, Pedro Pierre
Estamos en tiempos
de elecciones en un país de los más caóticos… ¿Qué hacen y qué dicen los
cristianos? El papa Francisco insistó mucho sobre la dimensión social y
política de la fe. El papa León 14 eligió su nombre para referirse a la
importancia de la Doctrina Social de la Iglesia. Todo esto nos provoca a
profundizar sobre estas temáticas, cristianos y no cristianos, para cada uno
fomentar un proceso de elecciones más transparente, más claro, más beneficioso
para todos los ecuatorianos. ¿Cómo ser sal, luz y fermento para algo mejor?
Desde Chile -donde
nació hace en 1971 la Asociación latinoamericana “Cristianos por el
Socialismo”- circula una reflexión sobre “una izquierda cristiana, humanista,
post capitalista que tenga la pasión de quien sabe que otro mundo no
"No es que falte pan, sino
la voluntad de compartirlo juntos"
solo es posible, sino ¡urgente!” Nos ayuda a
ir a lo esencial, para desde allí sacar tareas concretas, encarnar valores
humanas y cristianas y aterrizar proyectos de izquierda humanista.
Primeramente, se
nos dice que hay que dejar los grandes e interminables análisis, para ver la
realidad cercana: por una parte, qué es lo que nos destruye en el sistema
capitalista y, por otra, qué es lo que deseamos más profundamente. Lo que nos
destruye no es sólo “la opresión y la explotación, sino la exclusión”: La
política y la economía son en primer lugar un sistema de relaciones
distorsionadas que nos excluyen. En cuanto a lo que deseamos no es tanto un
problema de estructuras que nos dominan, sino la falta de relaciones positivas
que nos ayuden a ser más fraternos, más honestos, más participativos. Deseamos
tener no tanto un enorme salario, sino más tiempo para descansar y pensar,
relacionarnos y vivir en armonía. Deseamos no tanto tenerlo todo, sino
conservar comunicación y comunión con la naturaleza. Deseamos no tanto
entenderlo todo, sino primero desarrollar nuestras capacidades humanas y
espirituales y entender qué significa la vida, el amor y la belleza que nos
sobrepasan.
En un segundo
tiempo, se nos sugiere criterios sobre la política y la economía que cambien
nuestra realidad cotidiana. Se nos dice que “la política es el arte de sumar lo
diferente”, más allá de las ideologías y los proyectos utópicos, partiendo de
nuestras necesidades básicas: ¿cómo organizar el tiempo de la familia, cómo
fortalecer el cuidado mutuo, cómo hacer de la viviendo un espacio donde nos
sintamos a gusto, cómo ocupar el ocio de manera creativa? … sin agarrarnos a
principios, normas y dogmas que nos oponen y nos dividen. Por eso insistía el
papa Francisco en darnos a entender que “la política es más noble que la
apariencia, que el marketing, que distintas formas de maquillaje mediático” …
porque tenemos que unirnos en torno a “un proyecto común”.
Es cierto que la economía es importante, el salario
justo es vital, el progreso necesario, pero más importante es dejar de creer
que el dinero y la abundancia de bienes van a satisfacernos del todo: Somos más
que una máquina de producción y un saco bienes materiales. Lo más importante es
tomar conciencia de nuestra pertenencia a una clase explotada que ha dejado de
ser un conjunto de hermanos solidarios, que ha perdido el sentido comunitario,
que se ha olvidado de su dimensión trascendental. La economía individualista ha
destruido las relaciones humanas, la convivencia con la naturaleza, la comunión
con el cosmos. Eso es ‘el crimen que grita al cielo venganza’: “Hoy tenemos que decir ‘no a
una economía de la exclusión y la inequidad’. Esa economía mata”, proclamaba el
mismo papa Francisco.
Al final se nos invita a abrir caminos nuevos que se
inspiran en grandes valores encarnados en nosotros mismos. La belleza y el amor
tienen que ser nuestras herramientas políticas y el compartir y la equidad
nuestros instrumentos económicos… porque hemos dejado de soñar y de luchar por
nuestros sueños, hemos dejado de crear y de trabajar por nuestras utopías,
hemos dejado de ser compasivos con la casa común donde humanidad y naturaleza
caminan a la par. Si no partimos de lo cotidiano no podremos edificar una
sociedad nueva; si no partimos de las personas no construiremos un mundo feliz.
Se trata de construir
un ecosocialismo, o sea, una ecología socializada o un socialismo ecológico,
porque hay una sola crisis que es social y ambiental a la vez. Se trata de “ser
una izquierda radical que opte por la transformación de las relaciones humanas,
política y económicas”, afín de lograr mejores condiciones de vida personal y
convivencia social. “La centralidad está en las personas y jamás en el dinero”. En cuanto a los cristianos, no seamos una Iglesia enamorada del rito y
olvidada del Evangelio: El Reino es la construcción de personas dignas y
fraterno en una sociedad equitativa en comunión con la naturaleza.
En este momento catastrófico de nuestro país
necesitamos unirnos entre todos para lograr “una izquierda cristiana,
humanista, post capitalista que tenga la pasión de quien sabe que otro mundo no
solo es posible, sino ¡urgente!”
Notas
Documento señalado de Fernando
Astudillo Becerra.
https://www.reflexionyliberacion.cl/ryl/2026/07/16/por-una-izquierda-cristiana-humanista-post-capitalista-y-propositiva/?fbclid=IwVERTSATGWdpleHRuA2FlbQIxMABzcnRjBmFwcF9pZAwzNTA2ODU1MzE3MjgAAR6-JI5MlHbXad_GbfIJ8tdHtJAyZIjh1rfXPtnZr52n2jsBVBtGXlvDLt-LAQ_aem_kUyqW5MDiT7Wi-Cb3x-0TQ&sfnsn=mo
Leonardo Boff: “Un signo de
esperanza nos lo ofrece el ecosocialismo (Michel Löwy), que recoge lo mejor del
ideal socialista clásico y lo articula con la ecología.” (Revista Amerindia #
471).
2.
REVITALIZAR EL CONTRATO
SOCIAL (1/5), Pedro Pierre
Todo grupo y toda sociedad
necesitan de acuerdos mínimos para poder existir y vivir en armonía. Estos
acuerdos contienen los deberes y los derechos que corresponden a las y los
participantes. Por eso en una sociedad la vigencia de estos deberes y derechos
conforman el “estado de derechos”. Desde 9 años estamos destruyendo este
‘estado de derecho’ tanto por los deberes que no cumplimos como por los
derechos que se nos van quitando desde los gobiernos. Hemos entrado en una
dictadura por las actitudes irrespetuosas de nuestros derechos por parte del
presidente y porque la gran mayoría de los ecuatorianos nos hacemos cómplices
de esta situación. El contrato social que nos organizaba está roto. Vamos a ir
de mal en peor hasta que reaccionemos como país hasta revalidarlo. Se trata de
revitalizarlo para el bien de nuestro país y de nuestras familias mediante la
decisión de cumplirlo, defenderlo y emprender una nueva organización familiar y
social. Mientras no lo hagamos, vamos a ir de mal en peor.
Para regresar a una
convivencia civilizada debemos confirmar las bases de esta nueva organización
social. He aquí un esquema que nos ayuda a entender cuáles son los criterios
mínimos de toda organización social, que sea la familia, el barrio o la sociedad.
Partiremos de una gráfica que llamamos “el Árbol de la vida”. Los cristianos lo
llamamos “el Árbol del Reino”. Veamos.
El punto de partida, lo
llamaremos “la Fuente” o Dios, es decir esta “Energía” que está al origen de
todo y nos mantiene en existencia. Esta ‘Fuente’ está compuesta de 3 elementos
básicos que sustentan y producen todo lo que existe. Los reconocemos con “vida,
amor y comunidad” porque son los componentes del universo y de cada uno de
nosotros los humanos y de todo lo que existe.
Esta dinámica se transforma
en un proyecto de “armonía” que forma el cosmos del cual participamos todas y
todos. Podemos llamarla “Ecología” global que debemos respetar, lo que va más
allá de “no destruirla”. Se trata de cuidarla y fomentarla de muchas maneras.
Todo esto es la “Espiritualidad” que habita el universo y está viva en todos
nosotros y nosotras.
Esta dinámica se desarrolla
en 3 dimensiones: la naturaleza, la humanidad y la sabiduría. La “Naturaleza”
está conformada por el conjunto de los 4 elementos de nuestro planeta (tierra,
aire, agua y fuego) de los cuales nacen primero los vegetales y los animales.
Son los “Bienes” que necesitamos para vivir y convivir. Esto supone una
organización en torno al repartir para la satisfacción de las necesidades que
todos. Esto se llama nada menos que la “Economía” que se encarga del compartir
equitativo. Cuando falla la ‘economía’ aparece la “acumulación” por parte de
pequeños grupos, se destruye la convivencia armoniosa provocando desigualdades
y violencias.
El segundo elemento básico
de la armonía global es la “Humanidad”, o sea, el conjunto de los humanos que
nos necesitamos los unos a los otros para sobrevivir y crecer. Aquí, el
proyecto es “cohabitar”, es decir, controlar el poder bajo sus distintas
expresiones para desterrar la “dominación”, opresión y represión… Esto es el
arte de la “Política” en la que estamos todos implicados. Si nos quedamos
indiferentes, colaboramos en la multiplicación de relaciones destructoras.
El tercero elemento básico
de esta armonía global es la participación consciente a la ‘Energía’ que nos
habita y que se transforma en “Sabiduría”, es decir en el arte de vivir,
convivir y “expresarnos” individual, colectiva y creativamente. De ahí surgen
ideas, proyectos e “ideologías” para organizar la política, la economía y la
espiritualidad. Cuando falla la sabiduría, usamos nuestra capacidad de crear
vida y amor para engañarnos, mentir y distorsionar la verdad.
Hemos descubrimos que
tenemos 4 objetivos a dinamizar: espiritualidad, sabiduría, economía y
política. La espiritualidad fomenta el
respeto a un orden cósmico hecho de vida, amor y comunidad que se encarna en
sabiduría. Esta se traduce en un convivir armonioso -la política- en nuestras
relaciones humanas. La política orienta el compartir equitativo -la economía-
de los bienes y servicios que resuelven nuestras necesidades. De esta manera
ejercemos la sabiduría que todos abrigamos, porque todos hemos recibidos sus
capacidades espirituales, políticas y económicas. El desorden viene de la
destrucción de la vida, del amor y de la comunidad mediante la dominación sobre
los demás, la acumulación de bienes, el rechazo a la verdad y el
desconocimiento de la espiritualidad íntima de cada uno.
Todo esto es el sueño del
cosmos -nuestro sueño-: el impulso de la energía primera, la dinámica de la
fuente vital que todo lo mueve… si sabemos a abrirnos a todas nuestras
capacidades y posibilidades. “Vida, amor y comunidad”: ese es el llamado que
nos acompaña y fortalece siempre, porque eso somos cada una y cada uno de
nosotros. La Biblia nos lo describe en sus primeras páginas y nos dice: “Pongo
delante de ti la vida y la muerte… Te invito a elegir la vida”
(Deuteronomio 30,15-20)
Animémonos los unos a los
otros a hacer poco a poco realidad el mensaje de este “Árbol de la vida” para
nuestro bien individual y nuestro convivir nacional que tanto lo necesitan. Eso
es el contrato social que necesitamos urgentemente.
3.
LA ECONOMÍA ES NUESTRA
PRÁCTICA Y RESPONSABILIDAD (2/5), Pedro Pierre
Muchas veces pensamos que
“la economía” es un asunto de especialistas, cuando la que mejor maneja la
economía es nuestra mamá, para que la comida alcance a todos. Pues, en su
esencia, la economía es la organización del compartir equitativo, tal como lo logran
las amas de casa afín que la comida alcance para todos. También hacemos
‘economía’ todos los que nos toca responsabilizarnos de los bienes materiales
que nos pertenecen, pertenecen a nuestra familia o son los bienes comunes a
todos los ciudadanos de un país.
La ‘economía’ abarca la
producción y extracción de bienes, su transformación, su comercio y su
repartición… o acumulación. La economía no es primero el dinero. No hay dinero
si no hay producción de bienes que comprar o vender. Y no hay bienes sino hay
trabajadores que los producen. Las y los trabajadores son los primeros
creadores de la economía. Así que la economía es nuestra práctica primera para
poder vivir, comer, construir, producir bienes que luego son comercializados.
Es el comercio que necesita y produce el dinero.
Los ricos lo entendieron muy
bien porque fueron los que acapararon la tierra, las herramientas, las
fábricas, las armas, la propiedad privada, la tecnología… y ahora la
inteligencia artificial para controlar la producción y almacenamiento de
bienes. Conformaron la clase de los acaparadores de la propiedad y del capital
o del conjunto de bienes y propiedades. Así nacieron los no propietarios que
pasaron a ser los trabajadores explotados, oprimidos, marginados y desposeídos
de los frutos de su trabajo. Luego siguió la explotación de la naturaleza, el
saqueo de las materias primas y la destrucción del medio ambiente. Esas son las
primeras violencias de la economía concebida como acumulación a costa de los
trabajadores.
Por eso el papa Francisco
habló de manera particularmente dura en su Carta encíclica “La Alegría del
Evangelio: “Hoy tenemos que decir ‘no’ a una economía de exclusión e
inequidad. Esa economía mata… ¡No a
una economía de la exclusión! (53-54). ¡No a la nueva idolatría del dinero! (55-56). ¡No a un dinero que gobierna en vez de
servir! (57-58). ¡No a
la inequidad que genera violencia! (59-60)… Hoy todo entra en el juego de la
competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil”.
A
sus inicios el Pueblo de Jesús hizo una experiencia positiva de la economía.
Después de dejar la esclavitud de Egipto y emprender la travesía del desierto
del Sinaí, experimentó la escasez de comida.
Fue con el “maná’, pequeños granos o ‘pan del desierto’: “Que cada uno recoja solo cuanto necesite para
comer él y la gente de su tienda… Ni los que recogieron mucho tenían más, ni
los que recogieron poco tenían menos. Cada uno tenía lo necesario para su
consumo”
(Éxodo 16,14-21. Esta experiencia del compartir
equitativo fue la ‘regla de oro’ de su organización económica… En la Biblia, el
sabio Sirácides la explicita: “El pan que mendigan es la vida de los pobres; el
que se lo quita es un asesino. Mata a su próximo el que le quita los medios
para sobrevivir; retener el salario de un trabajador es lo mismo que derramar
su sangre”
(34,21-22).
Y los primeros cristianos también practicaron esta regla de oro : “Se repartían
todo cuanto tenían según la necesidad de cada uno. No había entre ellos ningún
necesitado” (Hechos 2,44 y 4,34).
Las conclusiones
son claras: Por una parte, sí se puede superar las desigualdades entre ricos y
pobres y, por otra, tenemos la misión de sustituir el sistema neoliberal
multiplica las riquezas a costa del empobrecimiento de millones de personas.
¿Quién es pobre y quién es ricos? Somos pobres cuando compartimos, no
explotamos a los demás y actuamos colectivamente. Somos ricos cuando dejamos de
compartir y acumulamos bienes y riquezas, quitando a otros lo que le
corresponde por derecho (tierra, empleo, fábricas) o por trabajo (los frutos,
el dinero). El gran problema actual es
que este acaparamiento está organizado mediante el sistema capitalista
neoliberal: Es el “pecado social” que nos divida, nos opone los unos a los
otros y nos destruye. Es más que
necesaria la sustitución de este perverso sistema neoliberal. Esta comienza
cuando, desde la familia, organizamos el repartir y compartir equitativo entre
todos sus miembros. Luego sentiremos la necesidad de tener en común la tierra, el
trabajo, las herramientas y los frutos del trabajo. En ese sentido nuestros
hermanos indígenas tienen mucho que enseñarnos. Así nos estaremos preparando
para diseñar y construir un país donde tengamos en común ‘pan, techo y empleo’,
lo suficiente para vivir con dignidad.
El presidente de la Academia Internacional de Líderes Católicos, Mario
J. Paredes, acaba de declarar: “Urge una nueva generación de laicos. Una generación que no renuncie a
transformar la realidad, armada de la verdad evangélica y de la fuerza de la
Doctrina Social de la Iglesia. Acojamos este cambio de época con la audacia de
quien sabe que cada crisis es un umbral. Caminando juntos, en un genuino
espíritu de sinodalidad, los laicos de hoy estamos llamados a ser los artífices
de una nueva primavera para nuestros pueblos. Seamos audaces y valientes en el
seguimiento de Cristo y de su doctrina para transformar el mundo”.
Que una economía
equitativa sea nuestra práctica y responsabilidad. Dejémonos guiar por las
orientaciones del mismo papa Francisco: Nos invita a dar “prioridad a la
vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos”. Propone
atacar “las causas estructurales de la inequidad”, renunciar “a la autonomía
absoluta de los mercados y de la especulación financiera”. Reivindica la
organización popular, la lucha social, la militancia comprometida, el ejercicio
de la política orientada hacia la justicia social. Retoma la opción por los
pobres e invita a asumir sus causas. Propone cuidar las semillas esparcidas de
la solidaridad, recogerlas para que se multipliquen al ponerla al servicio de
nuestros pueblos.
Para lograrlo, el pastor Felipe Adolf nos advierte: “Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres ir
lejos,
vayamos juntos”. Tengamos la
audacia de seguir a Cristo y a cuantos más para cambiar el mundo.
4.
PROAÑO 2026, 38 AÑOS DESPUÉS, Pedro Pierre
“Hay muertos que no mueren”
… para que sigan guiándonos. ¿Cuáles son nuestros héroes, nuestros guías,
nuestras estrellas, nuestros maestros y nuestras maestras?
A
38 años de su pascua, miles y miles de personas de todos los continentes van a
celebrar a monseñor Leonidas Proaño, para recordar y hacer vida el testimonio
luminoso de este ecuatoriano nacido en Imbabura. Pasó su existencia sembrando
esperanza, comunidad, compromiso con los más pobres y con la vida. La siembra
de monseñor Proaño continúa viva después de su muerte… por eso es que ‘no
muere’.
He
aquí un recuerdo de su personalidad a partir de frases de su libro
autobiográfico “Creo en el hombre y en la comunidad”.
Un campesino
pobre y sencillo
“Soy hijo de familia pobre. La casa en
donde nací tenía 3 piezas.
Supe, como todos los pobres hombres, lo
que es padecer de necesidad y de hambre.
Aprendí lo que es la sencilla
fraternidad entre pobres.
Desde temprana edad, en las vacaciones
de verano, aprendí también a tejer sombreros.
“De lo ajeno, ni una aguja”, se repetía
mucho en nuestra pequeña familia.
El culto a la verdad engendra la
libertad.”
El sacerdote
amigo de los jóvenes
“Estaba a punto de terminar la primaria.
Mi sueño era ser pintor.
El párroco preguntó a mis padres: ‘¿Qué
piensan ustedes hacer con su hijo?’ Luego dijo directamente a mi padre: ‘Tienes
que ponerlo en el seminario’.
Al Seminario Mayor, se hizo luz acerca
de mi camino en la vida. Vi que debía ser sacerdote.
El movimiento juvenil de la JOC
(Juventud Obrera Católica) fue para mí una valiosa experiencia de grupo.
Aprendí el proceso de su método: ‘Ver,
Juzgar, Actuar’. Este método se hizo carne en mí.”
El
‘tejedor de cabezas’
“Organizamos las Asambleas Cristianas
como un modo de evangelización a domicilio.
Las personas congregadas en la casa
reflexionaban alrededor de las preguntas y asimilaban así el Mensaje del
Evangelio.
Uno de los resultados fue el
conocimiento y el aprecio mutuo entre vecinos.
Los ojos de quienes estaban viviendo en
las tinieblas se estaban abriendo.
Empiezan a ser conscientes de sus
derechos y a reclamarlos delante de quien quiera.”
Un hombre de su
tiempo
“Para la realización del trabajo
pastoral partimos del conocimiento de la realidad.
Todo el trabajo pastoral debe tener una
finalidad última que es el Reino de Dios.
El Reino de Dios justicia, paz, libertad,
gozo… todo lo contrario del reino de este mundo.”
Un pastor
valiente
“La misión de Cristo está
fundamentalmente orientada a la construcción del Reino de Dios
La Iglesia es continuadora de la misión
de Cristo, testimonio de vivencia comunitaria en medio de este mundo dividido.
Es necesario mantener los ojos en el
cielo, pero también firmes los pies en la tierra.
Siempre he tratado de ser consecuente
con lo que digo, a pesar de muchas dificultades.”
El ‘obispo de
los Indios’
“Amo lo que tengo de indio.
La Iglesia de Riobamba empezó a abrir un
camino desde los Indígenas.
Está yendo para la liberación, para que
haya justicia, unión, amor, respeto
Pasaron de lo económico a lo cultural:
Se les estaba robando la vida y las costumbres.
La Palabra de Dios nos está iluminando,
despertando a los pobres, abriendo los ojos, haciendo caminar.
Nosotros mismos somos la Iglesia y el
Reino de Dios.
La comunidad cristiana es una mano. La
organización campesina es otra mano. Ambas son necesarias.
La finalidad es el Reino de Dios con 3
objetivos: la liberación económica, el rescate de la cultura indígena y la
búsqueda de una política propia.
Un esfuerzo de este tipo puede
contribuir a la redención del mundo occidental y capitalista.”
El maestro de
la Inculturación
“Inculturación significa expresar la fe
cristiana en los marcos de una cultura determinada, por ejemplo, la cultura
indígena. Hasta ahora, expresamos nuestra fe mediante la cultura europea.
“Aparecen los ‘misioneros indígenas’, o
sea, unos responsables de llevar la Palabra de Dios.
Aparecen también ‘animadores de
Comunidades’ después de las visitas de los misioneros.
Aparecen los ‘catequistas o educadores’
de la fe, tanto de niños como adultos para la recepción de los sacramentos.
Aparecen las ‘misioneras indígenas’ para
la formación cristiana de las mujeres…”
El apóstol de
la solidaridad
Monseñor Proaño conformó el ‘Frente de
solidaridad de Chimborazo con Centroamérica’.
“Dios es solidario con los oprimidos,
tal como lo manifestó a Moisés: ‘He visto la humillación de mi pueblo… Te envía
a sacar a mi Pueblo de Egipto’.
Para Moisés se trataba de enfrentar y
sustituir un sistema de opresión, defendiendo los derechos de su Pueblo.
El profeta de
la Iglesia de los Pobres
Monseñor Proaño tenía 3 imágenes de la
Iglesia: “Una Iglesia inmovilista: Es un sentido pasivo de pertenencia a la
Iglesia. La Iglesia que se moderniza, pero sigue conservadora, superficial,
mundana. La Iglesia nuevo Pueblo de Dios en marcha, peregrinante, abierto a la
aventura y al riesgo.”
Que,
en nuestra celebración del próximo 31 de agosto, este profeta de la Iglesia de
los pobres nos confirme en el camino una fe liberadora, solidaridad eficaz y
liberación integral.
LA SABIDURÍA HABITA EN TODOS (3/5), Pedro Pierre
La sabiduría es el arte de
vivir de manera armoniosa y feliz tanto a los niveles personal y colectivo como
con la naturaleza, el cosmos y el Misterio que nos envuelve. Es la madre de las
ideologías. Cada uno de nosotros tenemos sabiduría y estamos llamados a
desarrollarla a lo largo de toda nuestra vida; nos enriquecemos los unos a los
otros según nuestras culturas. Felizmente en Ecuador tenemos 3 grandes fuentes de
sabidurías: la cultura popular, la cultura indígena y la cultura
afroecuatoriana.
Estas sabidurías tienen 2
dinamismos fundamentales y complementarios: la comunidad de fe y la convivencia
equitativa. Preguntémonos si caminamos con estos ‘2 pies’ …
La sabiduría se enraíza
primero en la pertenencia a una comunidad de fe en sentido amplio. La sabiduría
crece por la ‘fe en nosotros mismos’: tenemos capacidades infinitas por
participar todos y todas de la Energía vital que todo lo crea y lo recrea.
Otra dimensión es ‘la fe en
los demás’ porque todos somos iguales, infinitos y creadores. Una tercera
dimensión es ‘la fe en la naturaleza y el cosmos’ que son nuestra matriz
primera en continuo desarrollo y progreso benéfico.
La fuente última de nuestra
sabiduría es ‘la fe en la Energía vital’ que llamamos Dios con sus múltiples
nombres, o la Fuente originaria de todo, o la Creatividad en acción permanente.
San Pablo lo decía a su manera: “Si Dios (Energía, Fuente y Creatividad) está
con nosotros, ¿quién contra nosotros?” ... “Todo lo puedo en Cristo (el hombre
total) que me fortalece” (Romanos 8,31 y Filipenses 4,13). Esta fe múltiple
vivida en comunidad es el primer dinamismo de todo ser humano.
El segundo dinamismo de
nuestra sabiduría es nuestra capacidad de convivir armoniosamente como seres
humanos: decidimos individualmente de nuestras opciones de vida, pero es en
comunidad que nos desenvolvemos adecuadamente. Descubrimos que todos nos necesitamos
porque ser humano es ser hermano. Además, cada uno y entre todos somos una sola
unidad con la naturaleza que nos nutre y nos sana, y con el cosmos que nos
abriga a todos. Finalmente pertenecemos a esta Energía vital que todo lo
engloba y lo dinamiza.
Por todo esto tenemos que
ser optimistas: Somos con todo y con todos una sola dinámica de vida en proceso
de desarrollo positivo. Lo hemos escuchado alguna vez: “¡Una sola gota de agua
cambia el nivel del mar!” – “¡Todo grito de dolor o de felicidad estremece el
planeta!” – “¡Somos polvo de estrellas, eternos!” – “¡El Reino no se detiene!”…
Nuestro destino es una convivencia armoniosa entre todos y con todo: Eso es el
secreto de la felicidad que no falla; el resto son placeres efímeros y
pasajeros. Eso es lo esencial.
Tienen nuestras sabidurías
varias dimensiones: individual, colectiva, cósmica y espiritual, que nos
permiten construirnos plenamente. Mediante nuestras sabidurías colaboramos, por una parte, a una economía equitativa
donde todos damos según nuestras capacidades y donde todos recibimos según
nuestras necesidades, y, por otra parte, para una política donde todos
participamos en todos los niveles sociales. Sabemos que la democracia es
participar todos en lo que interesa a todos, y que nadie es una isla.
Para potenciar nuestras
sabidurías existen espacios de los que todos somos parte: la familia, la
escuela, la religión, los medios de comunicación, los partidos políticos, la
cultura y ahora la inteligencia artificial. La familia es la primera
experiencia social que nos marca para toda la vida: Es la escuela de la
sabiduría por el testimonio y los consejos de nuestros padres. La educación
escolar es para capacitarnos afín de enfrentar los desafíos, las dificultades y
la maldad que vamos a encontrar. Las religiones están para humanizarnos
plenamente porque lo abarcan todo: lo individual, lo colectivo, lo
socioeconómico y político, y lo espiritual. Los partidos políticos son las
expresiones de las organizaciones populares para orientar la política y la
economía: ponen la política antes que la economía. La cultura es la herencia de
siglos de sabidurías milenarias que nos habitan consciente e inconscientemente
y que debemos compartir para enriquecernos respetuosa y mutuamente. La
inteligencia artificial es el resultado que nuestro desarrollo tecnológico que
debe socializarse y ponerse al servicio del desarrollo humano integral, la
promoción de la naturaleza, la comunión con el cosmos y la apertura a la
dimensión trascendental.
La sabiduría que encontramos
en la Biblia integra las sabidurías de las civilizaciones contemporáneas: la de
Mesopotamia (o Persa), la de Egipto (en África), la de Grecia y la de los
Celtas (ahora Europa central y occidental). Los libros bíblicos de Sabiduría
fueron escritos para resistir, desde las sabidurías de los pobres, la violencia
de los imperios griegos y romanos. Jesús de Nazaret asume estas sabidurías
-allí estaría el sentido de la visita de los magos- para revelar, por una
parte, que Dios es cercano, amigo y liberador con nosotros y, por otra, para
proponernos la construcción de la fraternidad y la justicia universales a
partir del protagonismo de los pobres y de los que tienen el espíritu de los
pobres. Llamó Jesús este proyecto el Reino de Dios, el reinado de la vida, del
amor y de la felicidad.
Durante 13 años el papa
Francisco se ha dedicado a volver al mensaje de un Jesús liberador que aporta
alternativas novedosas para sustituir el sistema capitalista perverso y
construir desde los pobres organizados la civilización el amor y la justicia,
respetuosa de la naturaleza y abierta a la trascendencia del cosmos.
Actualmente los pueblos
autóctonos del planeta se rebelan contra los sistemas que quieren seguir
colonizándolos y proponen desde sus sabidurías alternativas de sociedad
políticamente más participativas, económicamente más equitativas,
ideológicamente, por una parte, más respetuosas de las personas, los pueblos y
la naturaleza y, por otra, más abierta a la trascendencia del cosmos que nos
unifica y nos cobija.
Terminamos repitiendo las
afirmaciones contundentes del escritor francés Georges Bernanos, fallecido en
1948: “Yo digo que el mundo será
salvado por los pobres, aquellos a quienes la sociedad moderna elimina porque
ya no pueden adaptarse a ella y porque ella es incapaz de asimilarlos, hasta
que su ingeniosa paciencia, tarde o temprano, venza su ferocidad. Yo digo que
los pobres salvarán al mundo: ellos lograrán esta hazaña colosal». ¿Estaremos
entre esta clase de pobres?